Aun con métodos modernos, muchas personas siguen sin cuidarse —y los diagnósticos tardíos siguen siendo un problema.

En Argentina, los contagios de VIH no bajan: se registran alrededor de 6.400 nuevas infecciones por año, lo que representa unas 15 personas por día. Este escenario preocupa especialmente porque el 44 % de quienes dan positivo reciben un diagnóstico tardío, lo que complica su tratamiento y puede aumentar la transmisión en etapas no detectadas. ¿

A pesar de que existen métodos modernos de prevención —como la Profilaxis Pre‑Exposición (PrEP) y la Profilaxis Post‑Exposición (PEP) — que se ofrecen de forma gratuita, muchas personas no adoptan prácticas seguras. Lo que se observa es que, tras algunos diagnósticos positivos y tratamientos, hay quienes dejan de usar preservativo, lo que facilita la propagación del virus.

Otro factor clave es la percepción de riesgo. Las nuevas generaciones no vivieron la crisis de los años 80 y 90, cuando el VIH estaba asociado a una alta mortalidad. Hoy, gracias a la eficacia de los tratamientos —gratuitos y accesibles— existe una falsa sensación de que el VIH ya no es tan grave. Esta disminución del miedo, unida al desinterés por cuidarse, hace que muchas personas opten por no usar preservativos regularmente.

Por eso, los especialistas insisten en una “prevención combinada”: testeo temprano y frecuente, uso de preservativo, acceso a PrEP/PEP, tratamiento inmediato y consejería. Solo así será posible reducir la incidencia real del VIH, evitar diagnósticos tardíos y frenar la transmisión.

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