La decisión de Gisela Scaglia de no integrar el bloque del PRO en la Cámara de Diputados desató una fuerte bronca en el macrismo y reavivó versiones sobre una posible intervención del partido en Santa Fe. La ex vicegobernadora, que llegó a la cúpula provincial de la mano del radical Maximiliano Pullaro, quedó ahora en el centro de una disputa política que expone tensiones nacionales y provinciales.

Scaglia orbitó durante años en segundas líneas del PRO hasta que Pullaro la eligió como compañera de fórmula en la elección que llevó a la coalición al gobierno santafesino. Sin embargo, en la elección intermedia decidió resignar la vicegobernación para encabezar la lista de Provincias Unidas, una jugada que terminó con un lejano tercer puesto y un costo político elevado dentro de su propio partido.

La coalición que lidera Pullaro en Santa Fe reúne a un amplio arco político que va desde la UCR y el PRO hasta el socialismo y sectores evangélicos. En ese esquema, Provincias Unidas se construyó como una alternativa para diferenciarse del kirchnerismo y, al mismo tiempo, tomar distancia del gobierno de Javier Milei. En ese marco, Scaglia quedó atrapada entre sumarse al bloque del PRO que conduce Cristian Ritondo o alinearse con el espacio de los gobernadores.

El conflicto escaló porque Scaglia es presidenta del PRO santafesino y su decisión de darle la espalda al bloque partidario cayó “como un baldazo de agua helada”, en un contexto marcado además por la fuga de diputados hacia La Libertad Avanza. “Gisela Scaglia tomó una decisión distinta a la que tomó el partido”, reconoció una fuente de peso del bloque macrista, que recordó que durante la campaña la ex vicegobernadora prometía defender los intereses de Santa Fe en el Congreso y disputar la conducción del bloque.

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