Un delincuente que ya cumplía sentencia recibió una nueva condena de doce meses luego de destruir mobiliario público y causar lesiones a un efectivo de la fuerza.

Un acto de indisciplina y violencia intramuros terminó costándole muy caro a un interno que pretendía obtener beneficios de manera agresiva. El incidente se produjo cuando el detenido, en un arranque de furia tras ser notificado de una resolución administrativa, arremetió contra las instalaciones de la dependencia donde se encontraba alojado. El sujeto pateó con violencia una puerta de vidrio reforzado, provocando que los estallidos del cristal impactaran directamente sobre el cuerpo de un policía que custodiaba el sector. El uniformado sufrió cortes profundos en sus extremidades y debió recibir asistencia médica de urgencia en el lugar. Ante la gravedad del hecho, la justicia intervino de oficio para juzgar la conducta del agresor por los delitos de daño agravado y lesiones. El magistrado interviniente consideró que la conducta fue deliberada y peligrosa, por lo que decidió sumar un año adicional a la condena que el hombre ya se encontraba purgando originalmente. Esta medida busca sentar un precedente firme sobre el comportamiento de los internos frente al personal de seguridad y la infraestructura del Estado. El policía herido se recupera favorablemente, mientras que el recluso fue trasladado a una celda de aislamiento como sanción disciplinaria complementaria a la decisión del tribunal penal.

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