El Instituto Nacional de Yerba Mate marcó un antecedente al presentarse institucionalmente ante la Cámara de Diputados. Rodrigo Correa, en su rol de presidente del organismo, explicó por qué la desregulación constituye la respuesta del gobierno a los problemas estructurales del sector.
La convocatoria respondió a una demanda histórica de productores yerbateros y tareferos que buscaban influir directamente en decisiones que los afectan. El espacio parlamentario se convirtió en arena de exposición de intereses contrapuestos pero también de algunos acuerdos básicos.
Correa presentó la desregulación como solución a restricciones que considera contraproducentes. Su discurso sugiere que el Estado, a través del INYM, ha generado obstáculos que impiden que actores yerbateros desplieguen libremente sus capacidades productivas y comerciales.
Actualmente, el instituto regula aspectos como volúmenes de producción, estándares de calidad y canales de distribución. Una desregulación implicaría transferir estas decisiones hacia mecanismos de mercado.
Durante la sesión, productores argumentaron que menos regulación aumentaría rentabilidad y competitividad de sus operaciones. Tareferos, por su parte, expresaron temores sobre pérdida de protecciones laborales ante una menor vigilancia institucional.
Los legisladores cuestionaron cómo se asegurarían condiciones justas de trabajo y cuidado ambiental bajo un régimen desregulado. También preguntaron sobre mecanismos para evitar que actores más poderosos dominaran a productores más pequeños.
Correa reiteró que el gobierno está comprometido con esta orientación, aunque reconoció que se requeriría diseñar salvaguardas específicas para ciertos aspectos.
Imagen: German Suarez / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo






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