La medida de paro convocada por CTERA se desarrolló ayer en escuelas de la Ciudad y la Provincia con un acatamiento irregular que varió según territorios y establecimientos. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires predominó el funcionamiento normal, en la Provincia se observó una respuesta más desigual a la convocatoria gremial.
El Gobierno nacional montó operativos de inspección para controlar que las escuelas mantuvieran un funcionamiento mínimo durante la medida de fuerza. El parámetro utilizado es que debe haber una asistencia de personal del 75% como piso para garantizar servicios educativos operativos.
Estos inspectores de Nación recorrían las instituciones educativas realizando verificaciones. No obstante, desde la Provincia se ordenó que no facilitaran información a estos fiscalizadores nacionales, una medida que evidencia conflictividad entre los distintos niveles de administración respecto a la supervisión del sistema educativo.
El paro representa una nueva expresión de tensiones no resueltas en el sector docente. Los gremios disputan mejoras salariales y laborales mientras que los gobiernos buscan sostener el funcionamiento de escuelas.
La heterogeneidad en los resultados del paro evidencia dinámicas territoriales distintas. Algunos establecimientos cerraron total o parcialmente por adhesión a la medida, mientras que otros mantuvieron puertas abiertas. Esta fragmentación refleja tanto diferencias en la organización gremial según zonas como orientaciones políticas diversas de autoridades provinciales y locales frente al conflicto educativo.
Imagen: Chris wade NTEZICIMPA / Pexels – Con informacion de Clarín






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